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C. BARTSCH
Miércoles, 7 de mayo 2008, 10:52
Enero de 2007 fue la última ocasión en la que la caravana del Rally Dakar atravesó las dunas del desierto del Sahara. Tras su estela, a tres días de distancia, un solitario jeep les seguía sin las prisas de la competición. Su objetivo era bien diferente al de los bólidos que lo precedían: descubrir un continente y, sobre todo, a sus gentes. Al volante, apenas acompañado por su GPS, su cámara fotográfica y un buen número de bidones de gasóleo y agua, se encontraba Alberto Campa, un gijonés vinculado profesionalmente desde hace años en Avilés. Su periplo por tierras africanas finalizó 20.000 kilómetros y numerosas tribus más tarde. Las imágenes que tomó entonces protagonizan la exposición itinerante 'Unicef: miradas de África', que desde ayer se puede disfrutar en el vestíbulo del centro comercial El Atrio.
Campa, un apasionado de los viajes, asistió ayer a la inauguración de la muestra, que está compuesta por 28 fotografías de gran formato, 28 instantes, 28 latidos de un continente. Los interesados pueden adquirir reproducciones en tamaño reducido a un precio de tres euros. El objetivo es recaudar fondos destinados a un programa de Unicef para la lucha contra el Sida. A este propósito, el fotógrafo añadió otros: «difundir cómo vive la gente en el continente africano, cómo se adaptan a las diferentes condiciones climáticas y transmitir la ilusión de los niños».
Aunque algunos momentos del viaje, como atravesar el desierto del Sahara, fueron duros, Alberto Campa está encantado con una experiencia que le ha permitido vivir momentos inolvidables. «La acogida por parte de las tribus que me encontré era inmejorable. Llamaba la atención, porque era el único blanco. Incluso algunos niños se asustaban al verme», comentó.
Durante dos meses, Campa atravesó Marruecos, el Sahara occidental, Mauritania, Mali, Burkina Faso, Benin, Togo, Ghana y Senegal. Con su inseparable máquina, pudo fotografiar los amaneceres en el desierto, los juegos de los niños en las calles, la serena mirada de los ancianos, las edificaciones de las diferentes tribus que se encontró... «Con los hombres y los niños normalmente no hay ningún problema para hacerles una foto», explicó.
Curiosidades
En un recorrido a través de las imágenes que componen la exposición, Campa recordó la felicidad que encontró en los niños africanos, a pesar de las difíciles condiciones de vida en algunos sitios. Entre las diferentes tribus que visitó, el fotógrafo destacó algunas tradiciones curiosas. «En Benin viven en casas que denominan 'tatas'. No cuentan con ventanas y tienen forma de polígonos. Cuando alguien de la familia se casa, el padre se sube al tejado y desde allí lanza una flecha. Allí donde ésta cae, levantan la 'tata' para la nueva familia», comentó.
Los transportes públicos protagonizan otras estampas curiosas, como el taxi de Mali consistente en una bicicleta, o la costumbre de que los autobuses no partan hasta no haberse llenado. «Igual puedes esperar media hora como varios días», apuntó el viajero, que ya planea nuevos periplos por Asia y África, sus continentes favoritos.
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