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Carmen Romeu, en su camerino del Campoamor.
«La ópera tiene que ser accesible para todos»

«La ópera tiene que ser accesible para todos»

La cantante valenciana encarna el papel de Musetta en 'La Bohème', que se estrena el día 31

M. F. ANTUÑA

Domingo, 24 de enero 2016, 01:25

Dice que la ópera hay que verla para gozarla. Que no vale opinar vía youtube. Que quien un buen día se sienta en un patio de butacas se tiene que dejar seducir por la música y las voces. Voces como la suya, la de una soprano que hace un par de años fue cantante revelación en los Premios Líricos. Su Musetta, que entonces había representado en Bilbao y Valencia, está ahora en capilla para subirse a las tablas el próximo día 31 en el Teatro Campoamor. 'La Bohème' de Emilio Sagi que ya se vio en 2008 regresa con Carmen Romeu (Valencia, 1984) poniéndole no solo su voz, también mucho amor.

Un papel y un lugar que le traen buenos recuerdos...

Musetta es un personaje que me gusta mucho. Es apasionante, esa mujer que ansía la libertad y que quiere ir por delante de la época que está viviendo. No es cursi, tiene una gracia inteligente. Me sigue aportando cosas. Me aportó el premio revelación y la experiencia fue estupenda. Cuando uno crea una interpetación de un personaje hay que seguir investigando en él para que siga creciendo. Eso intento con esta Musetta.

¿Hay que querer al personaje?

Todo lo que haces hay que quererlo. Incluso cuando te encuentras con proyectos que no te atraen tanto, tienes que buscarle el porqué y algo que te apasione. Para mí Musetta es tremenda. Hay gente que dice que Mimí es más bello, pero yo pienso que son todos los personajes bellos. No hay nada de 'Bohème' que digas 'lo quitaría', por eso lo que me encanta de Musetta es que me permite escuchar también desde fuera. Su aria es casi la parte más famosa, pero no es importante para mí, no es importante hacer personajes grandes o pequeños, sino personajes que aportan, que transmiten. Y Musetta es así, en poco tiempo recoge muchísimos sentimientos.

¿Es difícil marcar diferencias entre una producción y otra, que sea diferente y única?

Cada vez que haces un personaje, te aporta algo más. Incluso cuando trabajas con diferentes directores de escena o musicales, las relaciones con ellos y entre los intérpretes hacen que cambie, porque cada uno lo ve de una manera distinta y eso hace que vayas descubriendo cosas. De todas formas, yo nunca he hecho muchas representaciones de un papel, Musetta va a ser tercera vez; 'Armida', dos, 'Cossi fan tutte', dos...

¿Es esta la mejor etapa cuando aún quedan muchos papeles por debutar?

La plenitud llega con la madurez. Esta es la época con más ambición, ansiedad, con ganas de conocer, de investigar, porque a todo lo que te enfrentas es nuevo. Es una etapa más valiente, más atrevida, cuando te plantean una posibilidad piensas que es posible, pero con el tiempo la cosa cambia, yo antes pensaba que tenía que decir que sí a todo, y ahora soy consciente de mis limitaciones. Lo importante es que ese papel se haga bien porque nosotros estamos al servicio de la música y debemos ser fieles a los compositores.

¿Qué tiene esta Bohème de especial?

Aquí en Oviedo aporta un vestuario nuevo respecto a la que hice en Bilbao. Los compañeros, salvo Manuel Esteve, también son nuevos. La gente, la energía es diferente con cada grupo de trabajo. La producción de Emilio es preciosa, estéticamente tiene mucha belleza. He tenido suerte de trabajar mucho con él.

Ya conoce al público del Campoamor. ¿Es duro?

Duro no. Yo me he sentido siempre muy a gusto. Creo que los cantantes sufrimos a veces demasiado con las críticas. A mí me importa mucho el público, que les llegue, que se enfaden porque no he estado bien, porque siempre hay algo que aprender, pero la crítica por la crítica no es buena, a veces hay que estar tranquilo para que no te afecte demasiado. No es importante. Es importante que tú sepas lo que haces y que des lo mejor de ti. Evidentemente, a todos no vamos a gustar.

Está claro que los gustos son dispares. Y siempre está esa batalla entre las producciones clásicas y las modernas. ¿Usted para dónde tira?

Depende de la ópera. En Mozart, la trilogía da Ponte me gusta más clásica; Donizetti, más de época, pero el barroco me parece súper atemporal. Me gustan las propuestas interesantes . Con un buen director de escena puedes estar en un escenario completamente vacío y llenarlo con las acciones. Hoy en día hay muchos recursos para hacer cosas.

Pero pocos económicos.

Yo creo que con poco se puede hacer mucho. Lo importante es crear. Es una cuestión de ingenio.

¿Ese es el camino?

La ópera tiene que ser accesible para todos.

¿Es accesible?

Empieza a serlo un poco más, pero todavía no.

¿Le hace más daño mitos como el del elitismo o el precio?

Es curioso, mis amigos no se dedican a la música, cuando les digo que vengan a verme, salen encantados y sorprendidos. A la gente le gusta, lo que pasa es que no se conoce. A nuestra generación no se nos ha dado la posibilidad de conocer, se nos ha enfocado hacia otros sectores de ocio.

Y a veces da la sensación de que no son compatibles Bowie y Puccini.

Y es completamente absurdo. Yo en mi casa escucho a los Strokes, Queen... No tienes por qué ser de uno o de otro, sino apreciar lo que te da cada uno. Hay músicas que cuando estoy contenta me apetecen más. Por ejemplo, para limpiar me gusta ponerme Haendel; en la ducha, me encanta Fitzgerald. No está reñido, es cuestión de conocer. Hace poco lo hablaba con una amiga que nunca ha ido a una ópera y tiene dos niños y les decía que tenían que venir, y ellos me replicaban 'nosotros ya te hemos visto por youtube'. Les dije: 'No, la ópera hay que verla en directo y que te impregnes de emoción'.

¿Qué papeles le gustaría debutar?

Las reinas donizettianas me apetecen mucho, quizá dentro de unos años. Después hay otros papeles rossinianos. Soy un poco soprano de edición crítica, no quiero debutar 'Tosca' o 'Madama Butterfly. 'Cleopatra' también me encantaría... Papeles particulares.

¿Escenarios pendientes?

Muchísimos. En España, Liceo y Real, que ya hay cosas futuras. Y fuera, el San Carlo de Nápoles, Royal Opera House, Zurich, Viena... Pero hay que ir poco a poco, hay que estar muy preparado.

¿Necesita más espacio la ópera contemporánea?

Es muy interesante. Hay que apoyar la ópera contemporánea y hacerla bien. No se puede dejar marginada, al igual que la barroca. Es importante que podamos abrirnos a nuevas experiencias musicales.

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