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El público asistente al estreno de 'La Valkiria' en el Teatro Campoamor.
Wagner retumba en el Campoamor

Wagner retumba en el Campoamor

La OSPA brilló, la escena convenció y las voces redondearon una jornada memorable

RAMÓN AVELLO

Viernes, 11 de septiembre 2015, 00:14

En la Ópera de Oviedo, las jornadas wagnerianas de la tetralogía 'El anillo de los nibelungos' son bianuales. Hace dos años, se representó, por primera vez en las temporadas ovetenses 'El Oro del Rin', el prólogo que expone los fundamentos míticos de la historia del mundo y la maldición original de la humanidad al disociar el amor y la voluntad de poder. Ayer, llegó al Teatro Campoamor la primera jornada o continuación de 'El Oro del Rin': la ópera 'La Valkiria', con la que se inauguró la 68 Temporada de Ópera de Oviedo. No deja de ser sintomático, tanto del gusto tradicional del público asturiano como de las dificultades que entraña la obra, que en sesenta y ocho años, nunca se haya representado en Asturias una obra fundamental de la historia de la ópera y que cuando se representa es muy bien acogida. Campoamor prácticamente lleno, y desde el palco mostraban su apoyo, entre otros, el alcalde de Oviedo, Wenceslao López y el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, en uno de sus primeros actos en público tras su nombramiento. Junto a ellos, el presidente de la Ópera de Oviedo, Jaime Martínez.

El Wagner de 'La Valkiria' y por extensión el de la tetralogía tiene muchas lecturas, versiones e interpretaciones. El director de escena Michal Znaniecki, nos ofrece una, envuelta claramente en un aire de familia: Todos los protagonistas son parientes, sanguíneos o -caso de Hunding- consanguíneos. Parentela cósmica, mítica, pero, al fin y al cabo, todo queda entre familia. Znaniecki introdujo con 'El Oro del Rin' el llamado 'video mapping', proyecciones en tres dimensiones sobre las superficies del escenario. Ayer repetía, dividienco el espacio en dos planos: el posterior, más alto, enmarcado en un rectángulo que se podría asociar con el Valhalla, donde se proyecta la mayor parte del 'video mapping'; y el anterior es en el que se desarrolla la acción de los personajes humanos. Una novedad es la proyección (física en este caso) de cada personaje en un niño, no solamente Sigmundo y Brunilda, sino también las valkirias. En la escena prevalecen las geometrías claras, cierta tendencia hacia un expresionismo abstracto y una explotación de los recursos dinámicos del 'video mapping', con un resultado excelente en escena.

Guillermo García Calvo es un director que en Oviedo lo asociamos directamente con Wagner. Un memorable 'Tristán e Isolda' y el más reciente 'El Oro del Rin', ambos al frente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, son sus antecedentes y sus poderes. La densa suntuosidad wagneriana; el relieve y la intencionalidad en los leitmotivs, la conjunción entre orquesta instrumental y orquesta vocal -en Wagner, los cantantes son instrumentos al servicio del texto- puliendo y moldeando voz e instrumentos, adquieren bajo la batuta de García Calvo un sutil empaste. Un aspecto muy singular de esta vrsión que ofreció de 'La Valkiria' es el ritmo interno que la orquesta da a cada acto, controlando las dinámicas, moviendo el tiempo, ofreciendo un espectáculo musical de primer orden. El color de la OSPA, especialmente madera y cuerda grave, es excepcional, aunque lo más singular en esta obra sean los metales.

Entre los protagonistas, Stuart Skelton como Sigmundo, el hijo de Wotan, bien conocido en Asturias por lo que cantó -'Peter Grimes', de Britten- como por lo que, contra su voluntad, no pudo cantar-Sansón- volvió por sus fueros de gran tenor. Ofreció un personaje que, por una parte, domina la técnica lírica, pero que también tiene la potencia y la garra necesarias para mostrar su furia, haciendo que la voz parezca a veces amplificada. Cuando grita '¡Walse!' sobre el 'tutti' orquestal su voz domina el teatro, consiguiendo un efecto impresionante.

A Elisabete Matos la hemos escuchado en diferentes roles, de los que recordamos su Turantot y muy especialmente Isolda. La soprano portuguesa recrea una Brunilda de gran personalidad. Es la valkiria preferida de Wotan, pero al mismo tiempo la que provoca su ira y su venganza. Con una línea vocal muy atractiva, poderosa y al mismo tiempo delicada, estamos ante una valkiria de gran atractivo.

Nicola Beller Carbone encarna una lírica Siglinda. En 'La Valkiria', Siglinda es la hija de Wotan, la hermana de Sigmundo, la esposa de Hunding, la madre, en jornadas sucesivas, de Sigfrido y la amante de su hermano. Y como amante, en el primer acto, es como más sobresale Nicola Beller. Una voz de soprano lírica a la que quizá le falta algo de potencia para el papel. Correcta, y buena actriz.

Es la segunda vez que el barítono islandés Tómas Tómasson representa en Oviedo a Wotan. Pero mientras que el Wotan de 'El Oro' era más jerárquico y parsimonioso, este Wotan de 'La Valkiria' es un dios más humanizado y atormentado. Michelle Breedt, como Fricka, la esposa de Wotan, hace también un gran papel, imponiendo su voluntad a su marido y recordándole cuál es su deber.

En definitva, una 'Valkiria' de una gran fuerza visual, pero sobre todo de un innegable atractivo musical, en la que la orquesta y su director ponen la fuerza de lirismo dramático necesaria. Bravos y aplausos como recompensa en una noche memorable.

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