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Forges, adiós a un ser «adorable», «admirable» y «envidiable»

Forges era venerado en Asturias, donde los humoristas gráficos ponen su personalidada la altura de su maestría sobre papel

Paché Merayo

Gijón

Viernes, 23 de febrero 2018, 04:51

Era un maestro de humor gráfico, sin embargo Forges pasará a la historia como un retratista insuperable de su tiempo. Llevó al papel la segunda mitad del siglo XX a fuerza de miles y miles de tiras cómicas, miles y miles de divertidísimos chistes. Todos capaces, como dice el escritor y dibujante Ángel de la Calle, de «aunar humor político muy comprometido con una carga de ingenuidad maravillosa». Pero si algo subrayan los creadores asturianos que han seguido sus pasos es su carácter. «Era adorable», coinciden todos. «Muy divertido, cosa rara entre los humoristas», añade De la Calle, convencido, al igual que el también autor Arturo Arias, de que el genio de Forges «será insustituible, por su estética, pero también por su lenguaje». Nadie como él «entendió e interpretó la idiosincrasia celtibérica. Era admirable y envidiable», sentencia el escritor que comparte tira cómica a diario en estas páginas con ‘Ñata’, o lo que es lo mismo, con la artista e ilustradora Mabel Lavandera, otra de las creadoras que admiraba profundamente a Forges desde este Norte.«No solo era genial y grande y necesario. También era divertido, atento y tremendamente solidario. Compartí con él un jurado de tiras no sexistas. Estaba comprometido con todo».

Unos y otros le colocan en la cúspide del género. Al lado del gran Mingotes le sitúa el también humorista gráfico Neto, para quien Forges es «uno de los puntales, uno de nuestros grandes valores de la cultura de nuestro país». Remarca quien a diario firma la tira de la contraportada de ELCOMERCIO que el genio nacido en Madrid 76 años atrás logró algo que no había conseguido nadie hasta: «Que alguien que vivía de hacer chistes fuera considerado una persona absolutamente respetable y respetada». También muy querida. Néstor, otro de los creadores asturianos a los que ayer entristecía la muerte del maestro, le recordaba como un ser «entrañable, realmente encantador. Era una gran persona, un gran compañero y, desde luego, un genio».

Para Gaspar Meana, historietista que no se centra en el humor, pero tiene en Forges a un notable referente, su gran personalidad, «lo grato que era en el trato», hablaba de él tanto como su obra. «Destilaba bonhomía en el trabajo y en el carácter». Pero lo más importante para él y para otros muchos, especialmente para el creador Néstor, es que Forges «fue distinto. Logró un sello nuevo, diferente. Con un dibujo de apariencia simple supo contar y comunicar lo que ocurría en el mundo. Creo que logró hacer un cambio en el universo del humor gráfico».

El escritor e historietista Enrique Carballeira recuerda, además, que «tocó muchos palos». No hay que olvidar que publicó novela (‘Doce de Babilonia’) y dirigió dos películas y hasta un programa en la televisión, además de tener una faceta divulgadora «muy importante».

Todos estos creadores y otros muchos unen a Forges con Asturias por su admiración, pero su propio viaje vital le trajo a este lado del mundo en varias ocasiones. Participó en el Salón del Cómic de Gijón y también en el de Avilés, donde hay un galardón que lleva su nombre (Premio Forges al Autor más Trotón) con el que se recuerda «la vuelta intergaláctica que dio para venir desde Madrid». Participó en conferencias, seminarios y cursos y hasta creó una campaña para promocionar en Gijón el mucho caminar y el poco conducir (‘Sin auto más móvil’). Ayer en Asturias, como en el resto del país, circulaban por todas partes sus chistes inundando pantallas de todos los tamaños y demostrando que es de los que se van, pero seguirá estando.

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