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R. ARIAS / Y. DE LUIS
Martes, 23 de agosto 2016, 04:36
Tanto ArcelorMittal como la empresa pública Sepides han atendido a la petición que les había hecho llegar el Ayuntamiento y se han puesto manos a la obra. Los conocidos como plumeros de la Pampa, una especie invasora que en los últimos tiempos ha ido colonizando cada vez más terreno, no sólo en Avilés sino en toda Asturias, están a punto de desaparecer de algunas parcelas, como el solar que hay entre la Arteria del Puerto y las baterías de cok de la siderúrgica, o la contigua al apeadero de FEVE que se extiende a lo largo de las vías a la entrada de la ciudad. Las empresas han comenzado a acometer los trabajos necesarios para eliminar esta planta, difícil de erradicar.
El Ayuntamiento había realizado un requerimiento a ambas compañías para que tomasen medidas, habida cuenta de la proliferación de la especie en los últimos tiempos, sobre todo en estos y otros solares cercanos a la ría, donde por la elevada humedad y las suaves temperaturas, los plumeros de la Pampa encuentran las condiciones óptimas para desarrollarse.
Su eliminación no es baladí ni tampoco una cuestión estética. Esta hierba, que puede alcanzar hasta los cuatro metros de altura y que hunde profundamente sus raíces, es devastadora para las especies autóctonas. Es capaz de dominar rápidamente terrenos que resultan adversos para la mayoría de las plantas, especialmente suelos baldíos resultantes de movimientos de tierras de obras de infraestructura. Con el tiempo, se convierte en la especie dominante y erradica a las tradicionales de estos ecosistemas locales, pudiendo llegar a provocar importantes desequilibrios ecológicos, más incluso que el eucalipto.
El proceso aún no ha finalizado, pero en unos días estos suelos habrán quedado libres de plumeros, aunque es posible que estos vuelvan a crecer pasado un tiempo, ya que se trata de una especie de fácil y rápida reproducción. Las semillas se dispersan con el viento y pueden viajar distancias de hasta 30 kilómetros. Cuentan además con la ventaja de que son poco exigentes con la calidad de los suelos, por lo que pueden crecer casi en cualquier parte. Así que, tanto el Ayuntamiento como las empresas deberán estar vigilantes para evitar que estos suelos vuelvan a estar llenos de estas llamativas hierbas blanquecinas que son capaces de propagarse a gran velocidad y causar grandes daños a las especies locales habituales en estos lugares.
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