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J. F. G.
Martes, 19 de julio 2016, 05:00
No era a industria el mal olor que llevó a más de un bañista de la playa de San Juan a trasladar el sábado sus protestas al servicio de Salvamento. «Huele como a cloaca», dijo más de uno, y no les faltaba razón. El hedor procedía de la depuradora de Maqua, piedra angular del saneamiento de la comarca de Avilés, un complejo sistema que ha exigido fuertes desembolsos en las últimas décadas.
Los vecinos del entorno llevan años denunciado que la depuradora es el foco de los malos olores que afectan, según sople el viento, a localidades como Zeluán, Llodero, San Balandrán, San Juan de Nieva e incluso Salinas, y atribuyen la situación a que no se realiza el mantenimiento debido y a que el protocolo seguido a la hora de depurar el caudal de aguas que procesa no siempre es el adecuado.
«Cuando protestamos nos invitan a una visita guiada y cesa, pero siempre acaba volviendo», lamentan. Las denuncias comenzaron casi en el mismo día en que la instalación entró en servicio, en 2004, y si bien admiten que en los últimos tiempos ya no padecen el problema a diario sino de forma ocasional, «cuando huele, huele muy mal».
El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente adjudicó el pasado día 9 en 213.000 euros la redacción de un proyecto de mejora de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Maqua. El objetivo es dotarla «de los mecanismos necesarios para llevar a cabo un adecuado tratamiento secundario de las aguas residuales».
Una vez concluya, además de eliminar del agua las arenas, los sólidos gruesos y los aceites también podrá degradar los desechos orgánicos que provienen de residuos humanos, alimentos, jabones y detergentes, lo que permitirá una depuración más completa antes de devolver las aguas al mar Cantábrico mediante el emisario submarino de Xagó.
En este caso las obras finalizaron en 2011 tras una inversión superior a dieciocho millones de euros y oficialmente se encuentra en fase de pruebas. Una vez en servicio llevará las aguas previamente tratadas en la depuradora y en su día también las del colector industrial, en construcción, hasta un punto del lecho marino situado a la altura de la playa de Xagó, donde serán liberadas. Cabe precisar que las empresas que viertan sus aguas al colector industrial están obligadas a tratarlas previamente, por lo que no serán tratadas en la depuradora.
A día de hoy, vierte sus agua a la ría, a la altura del astillero Ría de Avilés, en la margen derecha, cosa que según los vecinos últimamente solo sucede de forma ocasional, lo que significaría que la mayoría ya se canaliza a través del emisario submarino, el elemento que completará la total renovación del saneamiento de Avilés.
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