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LVA
Martes, 22 de julio 2014, 18:03
Los servicios de Salvamento de la playa de Salinas atendieron esta tarde a unas 200 personas aquejadas de picores en la piel después de haber tomado un baño en la playa de Salinas. El suceso se produjo en torno a las cinco de la tarde y comenzó en la zona de San Juan del gran arenal castrillonense. Allí, unas cuarenta personas se acercaron al puesto de los socorristas aquejados de picores aunque, según explicaron miembros de los equipos de rescate, no presentaban problemas ni en los ojos ni en las vías respiratorias.
La situación se volvió más complicada a medida que pasaban los minutos. La dirección del viento, que soplaba de nordeste, fue la misma que siguió el agua que provocó los picores a los primeros afectados, por lo que los casos se sucedían en todo el arenal en dirección a Salinas y El Balneario.
Ante esta situación los servicios de salvamento, tal y como recomienda la Unidad de Coordinación del Programa Marco de Atención a las Urgencias y Emergencias Sanitarias, decidieron colocar la bandera roja en la playa cerrándola así al baño. Mientras, a los afectados por los picores se les recomendaba tomar una ducha de agua de dulce en las instalaciones de la playa, una solución que se antojó definitiva ya que los afectados no repitieron sus quejas.
La buena jornada que se vivió esta tarde en el litoral asturiano, con sol y buenas temperaturas, provocó que fueran muchos los que decidieron acudir a Salinas para disfrutar de la playa. Una tarde que se complicó tras el incidente del agua. No obstante, pasada ya más de una hora, algunos de los usuarios de la playa decidieron volver a bañarse a pesar de la prohibición de los servicios de salvamento. Responsables del servicio explicaron que, aunque fueron muchos los que se saltaron el veto, no se volvieron a producir quejas de picores.
La situación vivida en la playa de Salinas recuerda a la de playa Palmera, en Candas. El pasado domingo fueron varios los bañistas que se quejaron de picores tras bañarse en sus aguas. Debido a la continua llegada de quejas, los servicios de salvamento decidieron cerrar la playa al baño. A lo largo de la semana la situación se normalizó, no sin las quejas de vecinos hosteleros y partidos políticos, que reclamaban conocer la situación del arenal y la adopción de responsabilidades por parte del Gobierno local.
El viernes, fue la consejería de Sanidad la que anunció que las aguas de playa Palmera eran "no recomendables" para el baño después de conocer los resultados de los análisis de las muestras recogidas en el arenal. Hasta el domingo el Ayuntamiento no desveló las causas que habían llevado a Sanidad a poner esta calificación a las aguas y que no eran otras que la presencia de aguas fecales en las mismas. A pesar de que estos restos han desaparecido de playa Palmera, la polémica en Carreño sigue abierta ya que aún no se ha detectado la fuente del vertido.
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