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Daniel Alonso tras recibir el premio de mano de Alberto Santos. :: MARIETA
Una gala de emociones

Una gala de emociones

La voz quebrada de Daniel Alonso y el recuerdo de Agustín González marcaron la ceremonia

JESÚS GONZÁLEZ

Miércoles, 11 de junio 2014, 00:48

La undécima entrega de los Premios LA VOZ DE AVILÉS se produjo, tal vez como nunca, en una gala llena de emoción. Emoción intensa fue lo que mostraron los cuatro galardonados al subir al escenario del auditorio de la Casa de Cultura a recoger el trofeo diseñado por el artista local Ramón Rodríguez. Y también la emoción llenó la estancia en cada uno de los momentos en que se recordó al gran ausente de la tarde: el exalcalde de la ciudad, Agustín González, fallecido de forma repentina hacía apenas unas pocas horas.

  • La gala, en televisión.

  • Sábado, 14 de junio, a partir de las 22 horas en Canal10TV

Un minuto de silencio en su memoria sirvió para abrir un evento al que asistieron cerca de setecientas personas que llenaban el auditorio. Entre ellas, representantes de todo tipo de colectivos y entidades, así como autoridades como el vicario general de la Archidiócesis, Jorge Juan Fernández Sangrador -que acudió en representación del Arzobispo-, el expresidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Julio García Lagares, o los alcaldes de Illas, Alberto Tirador; Pravia, Antonio de Luis Solar; Avilés, Pilar Varela, o Corvera -aún en funciones-, Iván Fernández.

Nadie de ellos fue ajeno a lo que transmitieron quienes subieron al escenario durante la gala presentada por Mónica Yugueros y que se encargó de abrir la presidenta del consejo de administración de LA VOZ DE AVILÉS, María Jesús Wes. Ella agradeció a todos quienes han propiciado que los premios del periódico sean ya «los premios de todos, de un territorio que debe sentir el orgullo de contar con personas que son un ejemplo a seguir».

Más de uno corroboraría después esas palabras al destacar la diversidad de un palmarés que, año tras año, y de modo especial en esta edición, refleja «la pluralidad» de la sociedad de la comarca y la relevancia de muchos de sus integrantes. Un ejemplo de esa diversidad son el empresario Daniel Alonso, el entrenador de fútbol Francisco Mendoza -con casi medio siglo 'educando' futbolistas-, el sacerdote, escritor e investigador José Manuel Feito, y el colectivo Mavea. El jefe de Redacción de LA VOZ, José María Urbano, resaltó no solo las diferencias de los perfiles de cada galardonado, sino aspectos que comparten como «la modestia, para nada fingida» y la perseverancia que los ha convertido en ejemplos «de esfuerzo y de éxito».

Tantos elogios y el arrope del nutrido público acabaron haciendo mella en los premiados. El primero en subir al escenario fue Daniel Alonso. «¿Quién me iba a decir que aquel periódico por el que pasaba delante todos los días cuando iba a trabajar en mi bicicleta, que el periódico de mi ciudad, me iba a dar un premio?», se preguntaba emocionado.

Daniel Alonso recibía de manos del jefe de Local de LA VOZ, Alberto Santos, un premio «que me dan en mi casa», lo que le anima «a seguir generando riqueza y empleo, a seguir luchando por Avilés, por Asturias y por España». La emoción le llevó incluso a interrumpir su discurso cuando trataba de expresar «mi especial reconocimiento a los sindicatos UGT y CC OO» porque «siempre han reconocido nuestro esfuerzo públicamente». Alonso quiso hacer partícipe de la trayectoria por la que era premiado a los trabajadores de sus empresas, a la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y, por supuesto, a su familia: desde sus hijos hasta esos nietos «que me dicen, 'abuelo, eres un crack'».

«Cumplir sueños»

Con no menos emoción recibió el premio Francisco Mendoza de manos del jefe de Deportes de LA VOZ, Nacho Gutiérrez. El reconocido entrenador de las escuelas de fútbol del Ensidesa y el Avilés, ahora con los niños del Raíces, quiso agradecer a todos quienes hicieron posible junto a él «que la fantasía de muchos niños que querían jugar al fútbol se hiciera realidad». A ellos quiso sumar «a todo el fútbol avilesino, que en mis momentos más difíciles me abrieron las puertas e hicieron posible que me sintiera entrenador», más allá de que él mismo se encargara de que su discapacidad física no le impidiera obtener el título correspondiente.

La emoción de Alonso y Mendoza se tornó e entusiasmo cuando subió al escenario el biólogo César Álvarez en representación del grupo Mavea, que recogió el premio de manos del director de Banca Privada de Cajastur, Marcos Santos. Álvarez agradeció «que una entidad tan importante como LA VOZ se acuerde de nosotros» y aprovechó para recordar cómo la labor de protección de la naturaleza «es algo imprescindible» que « no es de izquierdas ni de derechas» pero sigue requiriendo «de mucho esfuerzo».

El último de los galardonados en subir al escenario fue José Manuel Feito, al que entregó la estatuilla la jefa de Local del periódico, Yolanda de Luis. «'Del día de las alabanzas, líbranos Señor'», afirmó el sacerdote parafraseando una de las Letanías de los Santos. «A mí no me ha alegrado este premio. Que cargue sobre la Iglesia, cuya misión, más que de sacristía, deber ser estar en todos los campos», afirmó. Aún así, Feito tampoco se libró de los elogios que, tras la entrega, prodigaron a los galardonados el viceconsejero Álvaro Álvarez -que acudió en representación del Gobierno de Asturias-, y la alcaldesa de la ciudad, Pilar Varela.

Ninguno de ellos dejó el escenario sin ponderar al propio periódico organizador de los galardones. «LA VOZ DE AVILÉS es un periódico imprescindible en esta ciudad, que cuando tuvo que elegir se mostró más preocupado por informar que por tratar de influir», afirmó Álvarez Álvarez antes de recordar el enfoque que el diario ofreció «durante la reconversión industrial» o en torno «al Niemeyer, siempre anteponiendo el interés de la ciudad».

Para la alcaldesa, los premios son una prueba más del «compromiso del periódico con esta ciudad», y citó expresamente al Aula de Cultura de LA VOZ como la entidad que «desde el primer momento y con entusiasmo y liderazgo» aportó su esfuerzo a los actos de celebración del cuarto centenario de Carreño Miranda.

Tras los discursos, la gala llegaría a su fin con un breve concierto de la Polifónica del Centro Asturiano de Avilés, que interpretó cuatro aplaudidas habaneras.

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