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LIDIA ÁLVAREZ
Jueves, 15 de diciembre 2016, 00:28
A finales de esta semana está previsto que terminen las obras de construcción de un aliviadero en la corta minera de La Campa, en Tormaleo (Ibias), que permitirá controlar el nivel de agua de la balsa de la explotación a cielo abierto. Tras el cese de la actividad y como consecuencia de la situación concursal de la empresa Coto Minero Cantábrico, la instalación quedó abandonada, lo que provocó una acumulación progresiva de agua en el hueco de la explotación. Los vecinos de la zona han denunciado en numerosas ocasiones el riesgo de desbordamientos, especialmente en épocas de lluvia. También advertían de que el mal estado geológico del suelo de la zona podía provocar grietas en la escombrera.
Tras las quejas vecinales, y a requerimiento del Principado, los administradores concursales instalaron en el verano de 2015 un sistema de bombeo para reducir el nivel de agua. Una medida provisional que fue retirada el pasado mes de octubre. Ante esta situación, el Principado, como responsable subsidiario por ser quien concede el permiso de explotación, inició a principios de noviembre las obras para el aliviadero, con el que «se asegura el mantenimiento del nivel de agua y se recuperan los antiguos cauces, que se habían secado por la actividad extractiva, lo que permitirá devolver a la zona su red hidrológica natural».
Futura reestructuración
Los trabajos han supuesto una inversión total de 109.639 euros, de los que 11.676 corresponden a la dirección facultativa de la obra y otros 97.962 a la ejecución del proyecto. Fuentes de la Consejería de Industria señalaron ayer que se trata de «una solución que permitirá atajar de manera definitiva el riesgo de desbordamiento, por el aumento de caudal a causa de la lluvia y la nieve, pero más adelante está previsto abordar una reestructuración más global de todo el entorno».
La alcaldesa de Ibias, Silvia Méndez, se mostró ayer muy crítica con la falta de respuesta por parte de los administradores concursales, «quienes deberían llevar a cabo la actuación». El Ayuntamiento, explicó, «ha estado haciendo un seguimiento y ante el peligro en invierno el Principado ha tenido que hacerse cargo del proyecto, que es una solución puntual». En este sentido, insistió en que «está pendiente la restauración en la que se dé solución definitiva no solo a la balsa, sino a toda la zona».
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