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A. FUENTE
Jueves, 25 de febrero 2016, 00:25
Los ganaderos del monte Llosorio, en Mieres, alertan del riesgo añadido que acarrea la presencia del lobo en la zona. Y es que, además de diezmar la cabaña, aseguran que hay indicios de que los cánidos «están enfermos». De hecho, declaran que se les ha visto con síntomas evidente de sarna -que se contrae al devorar especies salvajes como jabalíes y rebecos- por lo que se teme que puedan contagiar al ganado. Por este motivo, la asociación de ganaderos afectados por el lobo en la zona (Agall) ha reclamado al Principado un control «eficaz» de la población de lobos.
Los profesionales temen que la enfermedad se propague entre la cabaña ganadera de la zona, en la que hay ovejas, cabras, terneros, vacas y potros. «Los lobos tienden a frotarse sobre sus capturas, lo que puede provocar la transmisión de la enfermedad, que supondría un elevado coste» para los ganaderos.
Además, lamentan los constantes ataques que sufren en la zona. Recientemente, apuntan desde la agrupación, han desaparecido tres cabras. «No se encuentran ni los huesos, por lo que no se puede reclamar la indemnización al Principado de Asturias», señalan.
Durante 2015, el lobo hirió o mato a 395 animales en los concejos de Mieres, Riosa, Lena y Morcín. En la cifra se incluyen también los desaparecidos. Precisamente, éste es uno de los problemas a los que se enfrentan los ganaderos sobre el terreno. Sin el cadáver o tan solo algunas partes, la Administración no abona ninguna indemnización.
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