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La magistrada Olga Vara, con por el alumno Martín Vázquez, ante quienes simularon ser los acusados, Alejandra Muras y Diego Villagarcía. A los lados, Mario Lombardía hizo de fiscal y Noe Díaz de abogado. PIÑA

Condenados para que aprendan

Alumnos de Vegadeo liderados por una jueza asumen los papeles del fiscal, el abogado, los acusados y los testigos para entender la Justicia

Ramón Muñiz

Gijón

Jueves, 31 de mayo 2018, 02:12

El 25 de enero una pareja de alumnos expulsados de un instituto regresaron al mismo y lo que ocurrió fue ayer motivo de juicio en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA). Jennifer Menéndez, la víctima, afirma que los chavales entraron en su aula «fumando; cuando se lo recriminé dijeron que éste es un país libre». Luego le arrearon un bofetón que la tumbó en el suelo «y él me dio una patada». Horas después cuando quiso irse se encontró con que los dos granujas habían dejado una bicicleta tirada junto a su coche y le amenazaban si la apartaba.

Los acusados cuentan otra cosa. Alejandra Muras insiste en que solo quería recoger un cuaderno «que había dejado olvidado», que la profesora «está colgada», que sí, que la expulsaron pero «por ser mala estudiante, no porque nos denunciaran los padres de otros chicos, eso son invenciones». Admite que la maestra la empujó, tocando con su dedo el pecho de la chica, a lo que respondió «devolviéndosela». El acusado, Diego Villagarcía, avala que la profesora los «enfiló desde el primer día», que le llegó a decir que «no quiero delincuentes en mi aula» y que si no quitó la bici de marras fue porque no era suya.

Todo forma parte de la ficción que ayer representaron los alumnos del instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo. En una actividad que forma parte del X Foro Comunicación y Escuela acudieron al salón de plenos del TSJA, «el epicentro de la Justicia», según les recalcó su presidente, Ignacio Vidau. Allí, los estudiantes se repartieron los papeles para simular el juicio. Hubo víctimas y acusados. También, un fiscal, el abogado de la defensa, un perito, otros dos testigos y un agente judicial. A Martín Vázquez le tocó hacer de secretario judicial junto a quien dirigió toda la función, Olga Vara, responsable del juzgado de lo Penal 1 de Avilés.

La magistrada fue aleccionando a cada parte antes de emitir una sentencia condenatoria. Cada acusado de esta ficción deberá cumplir 120 horas de trabajo en beneficio de la comunidad. «Véanlo como una oportunidad que les da el sistema para encauzarse», dijo la jueza. Todos tomaron nota.

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