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Cultura

«El dinero se gasta en lo más caro: los cachés»

Oviedo no reducirá actividad, medida a la que ya se han visto forzadas las óperas de Canarias o Sevilla

ALEJANDRO CARANTOÑA

Domingo, 7 de octubre 2012, 13:55

Un ejemplo: corría el año 2009 y eran tiempos (más o menos) felices: el gobierno canario había concedido a la asociación de Amigos Canarios de la Ópera (ACO), que organiza la temporada de Ópera de las Palmas de Gran Canaria, 753.000 euros. En 2010 llegaron las rebajas: 600.000 euros. En 2011, 480.000. En 2012, 40.000. Y de 2013 aún no se sabe nada, aunque el nuevo presidente, Óscar Muñoz, no oculta su preocupación: «Teníamos un presupuesto de 3 millones de euros por temporada. Ahora nos movemos en 1,7 millones».

El panorama, quizás sin ser tan drástico, se repite en las temporadas estables de tamaño medio y grande del país. Atendiendo a las que aún tienen una partida nominativa en los Presupuestos Generales del Estado (La Coruña la perdió este año), son, aparte de la ACO: la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO), con un presupuesto total de 10 millones de euros (siete óperas, treinta funciones); el Consorcio del Teatro de la Maestranza, con 3,38 millones de programación y 10 millones totales (cinco óperas y 23 funciones, además de danza, zarzuela y conciertos); el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, con 17,8 millones (cinco óperas, 31 funciones, una zarzuela auspiciada por Plácido Domingo y conciertos); la Ópera de Oviedo, con 3,1 millones (cinco óperas, veintidós funciones); y el Teatro Real, con 46 millones de euros, y el Teatre del Liceu, con 48,7 millones.Los dos últimos tienen una magnitud que, obviamente, escapa a las demás. No obstante, entre los dos se llevan el 87% del total de subvenciones a la lírica, además de haber sufrido los recortes ministeriales más tímidos (el 33%).

El director artístico de la Ópera de Oviedo, Javier Menéndez, resume con un elocuente sustantivo los tajazos: «Estrangulamiento» debido a la caída en las ayudas públicas, que aboca a «reducir costes» evitando saltarse lo que el presidente de la ABAO, JuanCarlos Matellanes, define como «líneas rojas».

«En nuestro caso», dice Matellanes, «esa línea roja es reducir actividad. Y estamos a punto de alcanzarla: si nos quitan dinero, lo primero que se pierde no es ópera, sino las conferencias en colegios, los conciertos infantiles y las publicaciones. Pero si sigue cayendo...». En Oviedo, reducir actividad no es una opción: «Si quitamos un título, dejamos de ingresar 300.000 euros de taquilla y abonos, y la reducción en presupuesto es nimia. Si quitamos una función por título, no tenemos dónde sentar a los abonados, que son más de setecientos por función», es decir, la mitad del aforo del Teatro Campoamor.

La solución es «renegociar cachés, que es en lo que se gasta el dinero de verdad, y son lo más caro, y sueldos. No queremos echar a nadie a la calle». El equipo de Oviedo es de los más ajustados de España, a diferencia de Sevilla, por ejemplo, donde el teatro depende enteramente de los gestores de la temporada, y no del Ayuntamiento, como es el caso del Campoamor.

En términos relativos, algo menos del 20% del presupuesto ovetense se va en gastos estructurales fijos, que incluyen, además de funcionamiento, el pago de la hipoteca de las oficinas. El resto se dedica a la programación de la temporada. El gasto en cada título se divide, a grandes rasgos, entre producción y cachés ( cantantes, refuerzos de orquesta, directores...). La parte musical consume, así, en torno al 75% de los costes totales de un montaje.

En los estándares en los que se mueve la Ópera de Oviedo, una producción (escenografía y vestuario) de semiescena como la Norma del año pasado cuesta en torno a 15.000 euros. Un alquiler de producción entre 30.000 y 40.000 (máximo que, según los responsables de la Ópera, hace tiempo que no se alcanza), y una coproducción, a partir de 60.000.

Y aquí interviene el ingenio: Helga Schmidt, intendente y directora artística del Palau de les Arts Reina Sofía, da la receta: «Iba a traer un Ballo in maschera del Metropolitan el año que viene.Finalmente, por menos dinero del que cuesta solo esa producción, traigo La Bohème, El barbero de Sevilla, Rigoletto y La flauta mágica de teatros sensibles a la situación que atraviesa España». Oviedo no se queda atrás: la producción de Don Carlo que se verá en enero vendrá por cero euros de la ABAO a cambio de Lucia di Lammermoor y de La Bohème, ambas propiedad de la Ópera de Oviedo. La primera, de hecho, está amortizada gracias a estos acuerdos y a los alquileres.

Remedios Navarro, directora gerente del Teatro de la Maestranza de Sevilla y actual presidenta de la asociación de temporadas estables, Ópera XXI, añade que los gerentes «tratamos de ayudarnos. Nosotros ya llevamos cuatro años de recortes brutales, primero de gasto y luego de programación. Pero no podemos permitirnos perder la calidad como marca».

El presidente de la ACO lo resume, en su caso, así: «Traer producciones a Canarias nos supone, de mano, 20.000 euros más que a cualquier teatro de la Península por el transporte. Lo que hacemos es recurrir a nuestros talleres y construirlas aquí». Todos coinciden. Los recortes en producción se han extremado. En los cachés, de momento, está el juego.

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