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PAZ ALVEAR
Lunes, 28 de septiembre 2009, 04:16
El órgano barroco de la parroquia de Santa María La Real de La Corte volverá a sonar, y atrás quedarán los seis años que Laurentino Gómez, el párroco, ha 'peleado' con la Consejería de Cultura para conseguir financiación para su arreglo. Por fín, la hay. Costará 175.528,64 euros y el Gobierno regional la afrontará en tres anualidades. La primera será este año, con el destino de 23.320, 71 euros. En 2010 asumirá la mayor parte: 128.888, 57 euros, y en 2011 (último año) la menor, 23.319, 36 euros.
Una tromba de agua justo en el momento en que se reparaba el techo de la iglesia fue la culpable de que el órgano se quedara afónico. Ocurrió hace seis años, y en este tiempo el instrumento se deterioró aún más por la humedad. Un informe, hecho en 2008, puso de manifiesto el importante deterioro técnico del metal y del hierro, que acelera su oxidación. Con este documento sobre la mesa, Cultura lanzó su promesa de que aprobaría una partida presupuestaria a finales de 2008 para iniciar la restauración en el primer trimestre de 2009.
Estos plazos no se han cumplido, pero la Consejería de Cultura ya ha adjudicado la reparación del órgano a Gerhard Grenzing, S. A. Según Gómez es «la empresa que lo arregló la otra vez. Cultura no es amiga de dejarlo en otras manos», explicó.
Una vez que el instrumento barroco vuelva a sonar, la intención es que el maestro de capilla de la Catedral y antiguo director del Conservatorio Superior de Música Eduardo Martínez Torner, Leoncio Diéguez, se responsabilice de su funcionamiento, y que el instrumento esé bajo su tutela.
Suelo hundido
El párroco de La Corte «está muy contento» de que, de una vez por todas, Cultura rehabilite el órgano. Sin embargo, no es la única necesidad de la parroquia, que tiene el suelo de uno de los salones parroquiales hundido. Y parece que continuará en este estado, porque, de momento, no hay partida presupuestaria para su arreglo, según indicó Laurentino Gómez Montes.
Ocurrió en junio de 2008. El sacerdote había observado que una de las grietas de una de las plantas superiores del edificio se había agrandado, y cuando se disponía a mostrárselo al jefe de Patrimonio, para su valoración, se topó con el suelo venido abajo en torno a medio metro. Y en este estado continúa.
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